- Tengo que comer más fruta.
- Tengo que dejar de mirar tanto el móvil.
- Tengo que hacer deporte.
- Tengo que dejar de decir palabrotas.
- Tengo que tener más paciencia.
- Tengo que ser más positiva.
- Tengo que ser más empatica.
- Tengo que dejar de ser tan perezosa.
- etc,
- etc.
- etc.
Por qué nunca nos planteamos: Tengo que aceptarme tal y cómo soy. ¿Eso solo pasa cuando ya eres mayor? Soy yo la única que se cansa de tener que trabajar tantos aspectos de mi persona para llegar a ser mejor.
Y es ahí de dónde viene en problema. Pretendemos cambiarlo todo de golpe. Como si fuera fácil. Es horrible y horroroso. Y frustrante. Y acabas tirando la toalla y gritando al que menos lo merece: QUE YO SOY ASÍ, VALE??? no he cambiado en mi vida, voy a cambiar ahora con 32 años! Y al Lunes siguiente ya estás otra vez impaciente por empezar a cumplir todos tus nuevos buenos hábitos.
Está muy mal visto eso de ser tal y cómo eres. Siempre surge este comentario:
- Estoy ya cansada de... Claro, como él/ella es así.
- Ya sabes cómo es, no te ofendas.
- No te lo dice a mal, el/ella habla así.
- No se lo tengas en cuenta es que, la pobre, no da para más.
Y tengo la permanente sensación de que esa gente es la que más se ofende cuando tú eres con ellos natural, como la vidita misma, y les mandas a tomar culo con una sola miradita porque sencillamente tú eres así.
Los malos hábitos se supone que nos hacen sentir mal. Que nos comen la conciencia y por eso queremos mejorar pero es taaaaan cansado ser perfect@. ¿Qué es la vida sin imperfecciones?