Hacer maletas produce un sentimiento contradictorio. Lo mucho que apetece irte de vacaciones y el perezón que da hacer la maleta.
Empiezas a pensar qué llevarte, a imaginarte en el destino con outfits creados en tu imaginación o vistos en los cientos de Bloggeras que sigues en Instagram. Y empiezas a sumar complementos por si acaso. Luego es cuando recapacitas y tienes en cuenta que tienes una maleta de una determinadas dimensiones y que solamente te vas un fin de semana y que no viene a cuento llevarte el armario entero.
Haces combinaciones de ropa. Piensas en utilizar los mismos pantalones con distintas partes de arriba. Cambiar solo los complementos. Como bien nos aleccionan en las revistas y que yo nunca consigo acertar de pleno. No sabes exactamente el tiempo qué hará. Y por mucho que revises no terminas de fiarte y, al final, siempre acabas pensando y/o metiendo en la bolsa los porsiacasos.
Cuando nos vamos de viaje, pretendamos llevar un modelito para cada ocasión: Para pasear por la mañana. Por la tarde para estar más tranquila o para ir a algún sitio mono a tomar algo. Por la noche, para cenar y salir a tomar unas copas. El maquillaje. Las cremas. Y, una vez más, la realidad es otro.
Cuántas veces nos cambiamos de ropa en un fin de semana normal? Pues ninguna a no ser que tengas varios planes muy diferentes el mismo día. ¿Cuánto hace que ya no te arreglas mucho para salir por la noche y/o a cenar? No te engañes, no vas a hacerlo estando de viaje a no ser que sea algo especial o surja. Y se surge que te pille con lo puesto.
Yo tengo mis trucos para hacer maletas. Son básicamente dos:
Hacer una lista con lo que me voy a poner por días.
Meterlo todo en la maleta en rollitos. Sí, en rollitos.
Para la lista. Empiezo por el mismo día que me voy de viaje. Por ejemplo, Viernes. Y escribo todo lo que me voy a poner ese día en columna. Y lo dejo preparado encima de la cama. Generalmente lo que me pongo el día de ida, me lo coloco el día de vuelta. Cambiando, eso sí, la ropa interior.
Siguiente día: Sábado. Y apunto cada cosa, en columna, de lo que me voy a poner. Pero todo. Incluso el bolso (si llevo más de uno). Y así, sucesivamente. A parte apunto las demás cosas que no se me pueden olvidar.
Para los rollitos. Lo guardo todo así porque ocupa mucho menos espacio y porque NO se arruga nada.
Lo único que tienes que hacer es enrollar las prendas de ropa que previamente tienes dobladas o colgadas en tu armario. Si es una camisa, abrocha los botones, dóblala y enróllala. Ve colocando en la maleta según el tamaño de cada rollito que vayas metiendo.
Así es mucho más fácil. Ahorras tiempo, espacio y discusiones con tu pareja cuando te ve ligera de equipaje.
Ya tengo la mía casi lista. ¡¡Me voy de vacaciones!!


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